sábado, 19 de septiembre de 2009

¿Creyendo en un Sistema Judicial Fuerte?



Mucho se ha dicho de la relación que hay entre Derecho y Justicia, y aun más sobre su práctica, es decir los juicios, y todo lo relacionado a estos. En Colombia existe la visión generalizada de que la justicia es imperfecta y poco satisfactoria, esto debido a la gran cantidad de personas inocentes en las cárceles, a la impunidad de delitos, y la forma diferenciada como se juzga entre otras muchas causas, es sobre esto último que voy a hablar.
En días pasados tuve la oportunidad de asistir a dos juicios penales, el primero fue un juicio al que comparecía el conocido “Empresario” David Murcia Guzmán, este juicio trataba la restitución a varias víctimas (mientras otras tantas lo ovacionaban afuera del edificio) debido a que según se decía estas habían perdido su derecho a reclamar por el vencimiento de términos o caducidad. Al llegar lo primero que note fue la gran cantidad de espectadores que asistían a este juicio comparados con la mas que desperdiciada sala de audiencias del segundo juicio (del que hablare mas adelante), muchos de estos espectadores eran funcionarios de la DIJIN que le proporcionaban protección al mencionado empresario, varios parados trás el con escudos antimotines y armas de fuego, sin embargo y pese a lo hostil que parecia, el juicio tuvo poco de esto en lo que fue su fue acusación y defensa; una fiscalía muy dinámica servía casi que de defensa a las víctimas, mientras los dos abogados acusadores llegaban tarde teniendo cada uno 4 apoderados y haciendo unas poco significativas apariciones, por otro lado el abogado de Murcia curtido y elocuente en su brevedad, daba visos de lo importante que es tener un buen abogado. Finalmente el juicio dio por suspendida su tarea para las 4 de la tarde del mismo día y el abogado de Murcia conseguía que este pudiera retirarse a descansar a su celda y no estar presente en la segunda parte del juicio, así se despedía Murcia muy educadamente de los fiscales, procuradores, jueces y demás presentes, mientras sostenía una botella de su agua personal DMG.
El segundo juicio trato sobre un hombre que había asesinado a los padres de dos menores, quien debía pagar judicial y pecuniariamente a los menores, en un principio se observaba como un juez prácticamente permisivo con el acusado instaba a las partes a “arreglar por su lado” esta sanción pecuniaria, debido a que el acusado se excusaba en no tener el dinero aun porque su padre no se lo había enviado, más deprimente aun fue el hecho de que la representante de los menores, una trabajadora de bienestar familiar no se presento al juicio, y así hubo que suspenderlo para una fecha posterior. la experiencia no fue lo que nombraba Galanter al decir que el sistema jurídico esta hecho en función de los más adinerados o los que son visitantes frecuentes de juicios de este tipo, pero si fue claro que gran parte de la inconformidad colectiva es justificada, violándose los principios de igualdad (Art. 4 ley 906 de 2004), los derechos de victimas (Art. 11), y más aun como lo fueron aquí siendo menores con una ausente representación y una pobre defensa de un estudiante de derecho de la universidad del externado, quien estaba aun en consultorio jurídico, mientras visitantes frecuentes como David Murcia es cuidado con cautela por la ley y sus aplicadores, por esto me pregunto si la creencia romántica del sistema judicial fuerte corresponde con la realidad.
Publicado por: Juan David Ovalle


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